lunes, 25 de mayo de 2009

Estíbaliz Espinosa


Hoy he estado leyendo a esta poeta y me apetecía poneros algo de ella en el blog, para que podáis disfrutarla conmigo.

PERVERSA

Alguna vez te has sentado por la parte de atrás de un poema.

Entonces la has visto a ella.

* * * * * *

No se ha girado al verte. Sería obvio hacerlo y la obviedad no funciona en su penumbra.
Atraviesa la estancia su olor.
Gelatinoso como una medusa.
Ondula.
Podrías hundir tu mano en ella y llevártela a la boca como el alimento de una náufraga.

Naufragas.

Dentro de este poema te estiras, intentando darle alcance.

Ella.

Esa palabra merecía un verso. Ella. Pero los versos son pretenciosos y aburridos. Ella es digna de tu perversidad. Tu perfidia. Femenina. Femenina y anhelante como ella.

Naufragas y te abres paso a través del silencio que se ramifica en tus manos. Calientes, tus manos.

Fría, ella.

Ella se gira entonces. Sus pupilas te atraviesan sin mirarte y se incrustan cristalinamente en mí, que tecleo esto tras la cerradura.

Sus pupilas son de la misma carne que sus pezones hipnóticos. Pierdes la cabeza en ellos.

Redondamente. Rotundamente.

La habitación se llena de medusas y yo tecleo cada vez más rápido esa palabra. Medusas. Tentáculos de medusa. Cabezas de medusa. Gorgonas y su apetito.

Naufragas. Con sed.

Las piernas se abren al fondo de la bahía de esta frase. En la habitación, el nivel del agua amenaza una instalación eléctrica inservible.

Los pies se hunden en los flancos. Las uñas se sumergen en delicados antebrazos, blancos de encaje. Los dientes convocan sangre, la paralizan. El pelo se mezcla con el pelo. La tibia sobre la tibia.

El mar abre sus fosas nasales y aspira todo cuanto habría escrito a continuación.

Lo engulle. Glu. Y glu.

La cerradura desaparece.

Por detrás de este poema
está la salida.

Vete.