viernes, 17 de julio de 2009

David González



Enfermos de Amor


esto no es ninguna película, sabes, amigo?

nosotros tenemos el día
& ellos la noche

& tenemos que mirar bien
dónde ponemos los pies:
las carreteras están minadas
& en los caminos
hay trampas explosivas,
bombas y granadas

esto no es ninguna película, sabes, amigo?

nosotros tenemos el día
& ellos la noche

& caen helicópteros del cielo
& a veces volamos
incluso con los muertos:
ni siquiera están dentro de bolsas
ni siquiera
les han cerrado los ojos


esto no es ninguna película, sabes, amigo?

nosotros tenemos el día
& ellos la noche

& somos tan responsables
por todo lo que vemos como
por todo lo que hacemos

& no creo
que las niñas mayores
deban andar solas
por estos espantosos bosques:

sus animales
están enfermos de amor

David González. Loser (Bartelby Editores) 2009.

jueves, 16 de julio de 2009

La Gran Actuación detrás del telón

Hace un par de semanas me fui a dejar unos cuantos de mis libros a la librería Arenas de A Coruña, una de las más emblemáticas de la ciudad, situada en pleno centro. Hablo con la cargada, que muy amablemente me dice que no hay ningún problema en ponerlos allí a la venta, que simplemente le prepare el albarán con la cantidad que deposito. Dani, mi editor, me pasa por e-mail el albarán y allí voy yo, toda feliz a dejar mis libros en dicha librería( pues sí, me hacía ilusión tenerlos ahí, es una librería que siempre me gustó y además me mola ver mis libros por ahí a la venta, joder! que es el primero que me publican...). Bueno, pues eso, que fui feliz y contenta, que volví a hablar con la encargada, que me los recogió con una sonrisa y me volví para casa.
Unos días después varias personas me dijeron que pasaron por allí y que no los habían visto, pero no le di importancia hasta que ayer mismo, Carmen, mi colega, que se ha venido de Londres a pasar unos días de vacaciones, me dijo que fue allí y que le dijeron que no lo tenían, que estaba en almacén y tendría que esperar un día a que se lo trajesen. Carmen, indignada le dijo a la dependienta que lo quería para ese día y añadió: Así se venden los libros?en los almacenes?
Bueno en fin, que me ha entristecido, que le dejé 6 miserables libros que podía haber colocado en cualquier lado, que ya sé que no se van a vender a no ser a unos cuantos colegas, que ya sé que no soy ni Dan Brown ni J. K. Rowling ni Stieg Larsson ni etc.... y no espero que me coloquen en los lugares privilegiados de las librerías, pero joder.... en el puto almacén....

Hoy iré a recogerlos y darle las gracias a la amable encargada que me los ha puesto a la venta.
La verdad, habría preferido que no me los cogiese y se inventase cualquier cosa, a mí se me puede mentir, me lo creo casi todo.

La gente parece flores al fin



Bukowski no quiere morir

La editorial Visor publica La gente parece flores al fin, el poemario en el que se recogen los últimos versos inéditos del polémico Charles Bukowski. Escritos al final de su vida, se muestra divertido, mordaz y resignado ante la muerte

PEIO H. RIAÑO - MADRID - 15/07/2009 08:00

Estaba dispuesto a desaparecer, pero no le dejan. Quince años después de su fallecimiento los archivos infinitos del prolífico escritor norteamericano Charles Bukowski no quieren callar. La duda sobre el suministro de los inéditos que deja caer gota a gota su última mujer y heredera del negociado Chinaski, Linda Lee, no hace más que crecer con la aparición de un nuevo volumen póstumo. Y van cinco desde que el maestro de lo ingrato muriese de leucemia en 1994. Con el extenso poemario La gente parece flores al fin, que lanza esta semana Visor en las librerías españolas, sus últimos poemas sin publicar, llegamos al episodio en retirada del padre de lo que terminaría siendo la realidad más sucia de la literatura.

John Martin, el editor al que Bukowski le fue fiel hasta la muerte por haberle ofrecido a los 45 años de edad dejar su trabajo en el departamento de correos gracias a un sueldo mensual como escritor, es el encargado de husmear entre sus archivos. Martin ha sabido administrar el eco de la voz del escritor para que no se acabe nunca. Los poemas todavía resuenan. Buenos tiempos estos para que vuelva el gran tentador del fracaso.

La gente parece flores al fin está compuesto por más de 130 poemas, a los que uno llega con la curiosidad de ver si en sus últimos días fue capaz de mantener la leyenda del gruñón amante de los hipódromos, el boxeo y las borracheras. Si la obsesión por las mujeres puede mantenerle todavía en pie a los 60 y 70 años de edad, si sigue odiando con tanta templanza y tanto pasotismo. Una vez leídos, deja claro que el hígado por el que Bukowski pasaba las cintas de su máquina de escribir Underwood, y untarlas de bilis, está a pleno rendimiento.

Un poco de algodón para hacer la prueba: "Buena suerte, viejo amigo/ no resulta fácil,/ estamos pegados a nuestros cojones, y no hay más,/ estamos cautivos de nuestros cojones,/ y yo debería refrenarme un poco/ cuando se trata de mujeres", escribe en el poema Le miro los cojones al gato. Este fragmento basta para ver la resignación con la que Bukowski empaña sus últimas palabras. Podría entenderse este libro como un testamento literario, en el que incluso llega a aceptar que "el whisky acelera el corazón, pero desde luego no ayuda a la mente".

Sin embargo, sus últimas palabras no son su testamento. Ese lo hizo desde su primer escrito. En novela, cuento o poema, siempre vivió la página como una última oportunidad, como el "último minuto" al que se refiere una y otra vez en estas últimas páginas. "Hay que morir unas cuantas veces antes de poder/ vivir de verdad", suelta más aforístico que nunca, en este expolio final de su archivo. A pesar de repetir los mismos fantasmas que siempre lo acecharon "Las mujeres muertas, los amores intoxicados, los borrachos en su agonía", como apunta su traductor Eduardo Iriarte, en La gente parece flores al fin es consciente, más que nunca, de que le queda el descuento.

El probable último poemario es el testimonio del odio sostenido que mantuvo con vida a Bukowski hasta el último suspiro. Odio sobre todo a la monotonía, arma letal. Odio también a sus vecinos. Alguien que destripa al "hombre que corta el césped ahí enfrente", teme convertirse en lo que más odia: un ser interesado en el béisbol, las películas del oeste y las hojas de la hierba. "¿Eso es todo lo que ves, esas hojas de hierba? ¿Eso es todo lo que oyes, el zumbido del cortacésped?", le pregunta lleno de sarcasmo. Alguien que escribe una loa a un contestador automático es un huraño que no quiere malgastar su tiempo con tonterías, ni con molestias. A los 60 años sigue siendo un solitario empedernido que no soporta ni el recuerdo de las mujeres por las que pasó.

La gente parece flores al fin también desvela que mantuvo un ritmo frenético de escritura hasta el último momento. Apunta que corrige y destruye una y otra vez, incluso, llega a sentirse amenazado por la falta de creatividad cuando a los sesenta y tantos escribe que por primera vez se ha "quedado en blanco". Hay cosas que a ciertas edades uno podría permitirse, como fallar. O hasta arrepentirse, y seguir el ejemplo de Bukowski: "El whisky acelera el corazón/ pero desde luego no ayuda a/ la mente", debería estar borracho para renegar de esta manera del alcohol, impensable en sus primeros libros.

En estos poemas es divertido y triste, mordaz y resignado, es capaz de mantener la leyenda hasta el final. "Es uno de los autores que mejor ha envejecido y mejor va a envejecer", afirma Diego Moreno, editor de Nórdica, quien publicó hace unos meses por primera vez en España Secuelas de una larguísima nota de rechazo, el primer escrito que Bukowski publicó en 1944. "Es un autor que nunca desaparece. Su estilo es tan potente que no pasará jamás. Su estilo está por encima de lo que cuenta, por mucho que les pese a quien han tratado de dilapidarle por los temas que trata", vuelve a la carga Moreno.

"Cualquier momento es bueno para leerle. Pero es cierto que él contó una Norteamérica en plena crisis y hoy hay muchos paralelismos con aquella época. Es un buen momento para recuperarle o para conocerle", dice Vicente Muñoz, encargado de la compilación Resaca (Caballo de Troya), en la que 37 autores españoles actuales homenajearon al autor de Factotum.

Para Muñoz, donde se escucha la verdadera voz de Bukowski es en sus poemas. En ella hay gravedad, "sabiduría de mujeriego y dipsomaniaco". Muchos han visto en sus novelas una mascarada cómica de los asuntos que traía encima y algunos han llegado a escribir sobre él que fue "un mediocre escritor que se puso de moda en nuestro país hace unos cuantos años por su alcohólico y desgreñado pasotismo". Lo cierto es que su gran victoria no fue la resistencia de su escritura, sino haberse librado de un trabajo de nueve a cinco.

Para el poeta Pablo García Casado, el elemento que le gustaría destacar de Bukowski es el ahorro de elementos y detalles superfluos en sus trabajos. "Él es ante todo un realista, no sólo un realista sucio. Viene del realismo norteamericano más clásico. Aunque rompe con la temática, no lo hace con el tratamiento", explica. Sin romper el tiempo, sin fragmentar, sin acercarse a la vanguardia, Bukowski, en una poesía absolutamente narrativa, se asoma a la ventana y encuentra lo único que necesita: su calle, la vida.

Tiene razón García Casado, Chinaski es despiadado en la concreción, imperdonable con su pasado y certero con lo que se le viene encima: "Sólo hay una manera de vivir/ y es solo, / y sólo una manera de morir, y es esa misma".

Reseña de publico.es:
http://www.publico.es/culturas/letras/238770/bukowski/quiere/mo/rir

Déborah Vukusic en El País



Esta gran escritora está de racha, por qué? porque se lo merece.
Porque su último libro es ya un libro imprescindible. Por eso, enhorabuena Déborah.

Os dejo el enlace de la noticia.

http://www.elpais.com/articulo/Galicia/batalla/Deborah/Vuku/9Aic/elpepuespgal/20090715elpgal_16/Tes

miércoles, 15 de julio de 2009

Yolanda Castaño



Os dejo unos poemas del último libro, para mi el mejor de toda su obra, de la poeta Yolanda Castaño, Profundidade de Campo.

A beleza é un pechado círculo, un vicio escuro, un
remorso.

A consciencia da usura.
A necesidade de sentirme fraude.


HISTORIA DA TRANSFORMACIÓN

Foi primeiro un trastorno
unha lesiva abstinencia de nena eramos pobres e non tiña nin aquilo
raquítica de min depauperada antes de eu amargor carente unha
parábola de complexos un síndrome unha pantasma
(Aciago a partes iguais botalo en falla ou lamentalo)
Arrecife de sombra que rompe os meus colares.
Foi primeiro unha branquia evasiva que
non me quixo facer feliz tocándome co seu sopro
son a cara máis común do patio do colexio
a faciana eslamiada que nada en nada sementa
telo ou non o tes renuncia afaite traga iso
corvos toldando nubes unha condena de frío eterno
unha paciente galerma unha privada privación
(nena de colexio de monxas que fun saen todas
anoréxicas ou lesbianas a
letra entra con sangue nos cóbados nas cabezas nas
conciencias ou nas conas).
Pechei os ollos e deixei con todas as miñas forzas
lograr dunha vez por todas converterme na que era.

Pero a beleza corrompe. A beleza corrompe.
Arrecife de sombra que gasta os meus colares.
Vence a madrugada e a gorxa contén un presaxio.
Pobre parviña!, obsesionácheste con cubrir con aspas en vez de
co seu contido.
Foi un lento e vertixinoso agromar de flores en inverno
Os ríos saltaban cara atrás e resolvíanse en fervenzas rosas
borboriños e caracois nacéronme nos cabelos
O sorriso dos meus peitos deu combustible aos aeroplanos
A beleza corrompe
A beleza corrompe
A tersura do meu ventre escoltaba á primavera
desbordaron as buguinas nas miñas mans miúdas
o meu afago máis alto beliscou o meu ventrículo
e xa non souben qué facer con tanta luz en tanta sombra.

Dixéronme: " a túa propia arma será o teu propio castigo"
cuspíronme na cara as miñas propias virtudes neste
club non admiten a rapazas cos beizos pintados de vermello
un maremoto sucio unha usura de perversión que
non pode ter que ver coa miña máscara de pestanas os
ratos subiron ao meu cuarto luxaron os caixóns da roupa branca
litros de ferralla alcatrán axexo ás agachadas litros
de control litros de difamadores quilos de suspicacias levantadas
só coa tensión do arco das miñas cellas deberían maniatarte
adxudicarte unha estampa gris e borrarte os trazos con ácido
¿renunciar a ser eu para ser unha escritora?
demonizaron o esguío e lanzal do meu pescozo e o
xeito en que me nace o cabelo na parte baixa da caluga neste
club non admiten a rapazas tan ben adubiadas
Desconfiamos do estío
A beleza corrompe.
Mira ben se che compensa todo isto.

Yolanda Castaño. Profundidade de Campo(Editorial Espiral Maior)2007

Vicente Muñoz Álvarez


El Silencio del Rey Mono

Ciertas noches el Rey Mono
duerme bajo la lluvia
en las colinas
escuchando el latido de la selva
lejos de su tribu.
Descansa triste encaramado
a un árbol
mientras el agua desciende
a chorros por su pelo.
Y aunque los demás monos le esperan
(y planean tal vez una revolución),
él mira la luna
con los ojos llenos de inquietud
y el mentón entre las palmas negras
de sus manos.

Ahí está:
quieto, callado,
como una alegoría extraña
del silencio.

Y nadie ha sido capaz
de interpretar nunca su sueño.

Vicente Muñoz Álvarez. Privado (Editorial Baile del Sol) 2005.

lunes, 13 de julio de 2009

MALEABLES



Maleables es la marca de las camisetas que yo misma diseño, cosidas a mano.
Si te molan y quieres una, no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de
mi e-mail: mariacouceirofernandez@hotmail.com