martes, 8 de septiembre de 2009

Entrevista a David González

Recién llegada de mis vacaciones e intentando ponerme al día, ya que estuve completamente
descolgada del ordenador 20 días, actualizo el blog con la entrevista de David González realizada por la revista Lamás Médula, una buena manera de volver a empezar. Gracias por nombrarme, David, colega.


ENTREVISTA DE ANA PATRICIA MOYA RODRÍGUEZ


–¿Qué es la poesía para ti?
–Lo dije hace poco en otra entrevista. La poesía es un sol en la noche.
–¿Cuándo empezaste a escribir poemas?
–A escribirlos más o menos en serio, siendo más o menos consciente de que iba a terminar, no sabía cómo, dedicándome en cuerpo y alma a la escritura de poesía, pues no sé, hacia el año 92 o 93 creo, cuando me autoedité mi primer librito (Ojo de buey, cuchillo y tijera) con 18 poemas, de los que en libros posteriores he recuperado algunos, pues considero que, a pesar del tiempo transcurrido desde entonces y de lo que he aprendido en estos casi 16 años, son poemas que sigo considerando válidos. Pero sólo fui consciente del todo de que mi vida iba ser (de) la poesía, cuando escribí mi poemario sobre mi experiencia carcelaria: El demonio te coma las orejas, que salió editado en el año 1997, y que la editorial asturiana Glayiu ha reeditado recientemente, en concreto el año pasado, a últimos de 2008.
–Háblanos de poetas y poemarios que más te gusten o te hayan marcado.
–La lista sería casi interminable. Pero por citar sólo los primeros que se me vengan a la mente, sin orden ni concierto, no sé, Bukowsky, Carver, Tonino Guerra, Sharon Olds, Varlam Shalámov, Raúl Núñez, El Ángel, Joseph Brodsky, el Lorca de “Poeta en Nueva York”, Miguel Hernández, Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, Antonio Gamoneda, los poetas chicanos contemporáneos gracias a que Jaime B. Rosa tradujo poemas de varios de esos poetas en 2 antologías, si no recuerdo mal. También los poetas nórdicos. Y las poetas norteamericanas a partir de la generación de los sesenta, desde la beat Diane di Prima hasta, no sé, Carolyn Forché. El poeta mejicano Jaime Sabines también. Los poetas beats. Yo que sé. Muchos más. Y eso sin contar letristas de canciones de todo tipo, narradores, novelistas, periodistas, uf, muchos, Hunter S, Thompson por ejemplo, no sé, Truman Capote, Hubert Selby Jr… y paro –ya…

–¿Poesía es una profesión, una afición o una necesidad?
Para unos cuantos desaprensivos, la poesía es una profesión, en nada distinta a cualquier otra, ya sea, no sé, ejercer la abogacía o la cirugía estética, aunque, al representar a su cliente el abogado ya sepa cuál va a ser la sentencia, a qué número de años, año arriba, año abajo, van a condenar a su cliente, y que el cirujano, a la hora de operar, sea consciente que la vejez es una enfermedad a la que no se puede vencer: va por dentro de uno mismo, no por fuera, como algunos o muchos, todavía hoy, siguen pensando.
Para la inmensa mayoría, la poesía es una afición no muy distinta a la de practicar el golf o ir los domingos al fútbol. Pero, en ocasiones, gracias a esta afición, uno tiene la suerte de leer poemas realmente buenos. Y cuantos más la practiquen, aunque sea como afición, siempre estará de nuestra parte cuando la necesitemos en determinados y a menudo duros momentos de nuestra vida, de la vida de cualquiera, pues en esto, en el sufrimiento, no existe la sociedad de clases.
Para los menos, la poesía es una necesidad. Y aunque suene a gilipollez, que no deja de serlo, para este tipo de poetas la poesía es tan necesaria como comer o beber o follar. Su vida es poesía. La vida es su poesía. Son los escogidos. Y casi siempre llevan una vida de mierda, social, económica y médicamente hablando, quiero decir. Son los pocos a los que el tiempo parece respetar. Aunque a ellos eso siempre se la trajera floja, porque lo que vivieron y lo que escribieron lo hubiesen hecho de igual modo. Lo que les importa no es el dinero que puedan obtener con su talento o su genio, o el reconocimiento que éste les pueda reportar mediante premios, homenajes, doctorado honoris causa y todas esas milongas que, en mi opinión, poco o nada tienen que ver con la literatura, con la poesía en especial. Lo que realmente les impulsa a escribir es el acto mismo de la escritura, el momento de la creación, la convicción de que lo que han escrito o van a escribir es o será de un valor incalculable para sus semejantes. En resumen: de los poetas de esta clase es mejor alejarse, son los más peligrosos, pueden convencerte y entonces estás jodido o jodida; ya no hay marcha atrás: has quemado las naves de tu conciencia en busca de zonas inexploradas, vírgenes, de esa misma conciencia, y a veces, o más a menudo de lo que pienses, vas a encontrarte con cosas que no te hubiese gustado ver, o a escuchar historias que no te hubiera gustado escuchar, o te van a suceder cosas que para ti eran impensables media décima de segundo antes de que sucedan y te cambien la vida para siempre, casi siempre para peor, pero a veces, por qué no decirlo, también para mejor.

–¿Cuál es el papel que han de desempeñar los poetas en nuestros días? ¿La poesía es compromiso con la realidad, o es compromiso con los sentimientos de uno mismo?
–Los poetas sólo deben desempeñar un papel, creo yo. Escribir. Y llegar a un acuerdo con su propio ego, más que nada para no correr el peligro de acabar creyéndose lo que nadie es: mártir, profeta o cualquier otra cosa por el estilo. Un poeta ha de hacer que mediante su arte, los lectores de sus poemas aprendan algo que desconocían o perciban algo que se les había pasado por alto, algo, aunque sea un detalle, del que, sin embargo, puede depender nuestra vida y nuestro insomnio. Un poeta ha de intentar que sus lectores aprendan algo de sí mismos que hasta ese momento desconocían. Un poeta es el hombre que toca la campana, avisando del peligro que se aproxima.
–Con respecto al panorama poético actual: ¿qué opinas? ¿Cuáles son para ti los puntos fuertes y los puntos flacos? ¿Crees que la poesía es la “débil” con respecto a otras manifestaciones artísticas como la narrativa o la música?
–El panorama poético es, ahora, a mi juicio, muy prometedor. La diversidad impera y eso hace que los lectores de poesía tengan acceso a determinadas corrientes poéticas que, debido a su destierro de los suplementos culturales oficiales, eran poco o nada conocidas, y que ahora empiezan a asomar la cabeza, con la ayuda impagable de la cantidad considerable de blogs o cuadernos de bitácora que cuelgan en sus post poemas de todo tipo de autores. Reina la variedad y eso, creo, abre nuevas puertas, nuevas vías de pensamiento, a los lectores que se acercan a estas poéticas. Quizá esté llegando ya el momento de que todas las corrientes poéticas empiecen a comportarse como lo que dicen representar: como la poesía, y aprendan las unas de las otras, porque, nos guste o no, siempre tenemos algo que aprender de los demás, o por decirlo de otro modo, nunca nos acostamos sin saber algo más.
–Para concluir, haznos una recomendación poética.
–Precisamente ahora que, como me comentaba hace nada mi amigo el poeta Gsus Bonilla, estamos asistiendo a un boom poético del copón, me resulta del todo imposible responder a esta última pregunta. Podríamos llenar esta hoja entera tranquilamente, aunque haya unos cuantos poetas en especial que, a mi juicio, destacan por encima del resto, sólo te voy a decir que tienes que buscarlos entre los poetas alternativos, entre los más comprometidos socialmente hablando y entre los que escriben una poesía muy cercana a la poesía de no ficción, y poetizan sus propias experiencias y sentimientos vitales, sin concesiones hacia sí mismos, hacia nadie, y cuya temática aborda de un modo u otro los problemas reales con los que debemos enfrentarnos cada mañana, en cuanto dejamos de roncar y, si hay suerte, de soñar algo reparador, como un buen desayuno, que nos reconcilia desde el mismo principio con el nuevo día… bueno, qué cojones, voy a mojarme y a citar a algunos poetas, aunque ya te digo que me dejo muchos en el tintero, pero bueno: Javier Das y José Ángel Barrueco, con su libro No hay camino al paraíso; e Isabel Gutiérrez Mellado, con su libro Tic Tac Toc Toc. Estos libros han sido editados por la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, en este 2009. Sigo: Enrique Falcón y su epopeya poética, 5000 versos: La marcha de los 150.000.000, editado por la editorial Eclipsados. No puedo olvidarme de Deborah Vukusic, y la segunda edición de su Guerra de Identidad, editada por Ediciones Baile del Sol. Y Mada Alderete, con su La casa de la llave, editada también por Baile del Sol Ediciones. Sofía Castañón y su Últimas cartas a Kansas, o María Couceiro Fernández y su poemario La Gran Actuación, editado por Glayiu Editorial. O al poeta Gsus Bonilla con su poemario, incomprensiblemente inédito, Entre cristianos y paganos. O Ángel Petisme y su Cinta transportadora, en Hiperión. O J. Jorge Sánchez, con su último libro editado en Bartleby Editores. Y Pills, de Safrika… Y a los que me dejo en el tintero, los citaré en la próxima entrevista que me hagan.