jueves, 30 de diciembre de 2010

Yo en tus manos
tú en mis manos.
No es lo mismo,
tú no vas a caer.
Yo intento inventar algo palpalble
que no muera nunca.
Eso no existe cariño, la gente lo sabe.
Yo intento inventar algo palpable
que no muera nunca.
Pero llega el vértigo.

Viscerales


Inicio del Prólogo de Mario Crespo

La idea inicial de esta antología era compilar en ella textos de autores viscerales, de esos que suelen vaciarse sobre el papel. Queríamos hacer un libro que fuera pura dinamita. Vísceras, entrañas. Apuntamos nombres conocidos y buscamos otros nuevos. A lo largo de esta fase nos dimos cuenta que había autores que parecían viscerales y en realidad no lo eran y que había otros aparentemente cerebrales que tampoco eran tal. No estábamos encontrando escritores viscerales, sino textos viscerales. Esto nos permitía abrirnos a otros ámbitos, escuchar otras voces y poder elegir nombres con mayor libertad.

Hicimos una preselección y contactamos con los autores para explicarles nuestras motivaciones y pedirles su colaboración. Muchos no tenían claro qué era exactamente lo que pretendíamos. Entonces decidí redactar un borrador de prólogo que contuviese, entre otras cosas, una declaración de intenciones. Una especie de arenga para que los seleccionados escribiesen con pasión sobre alguna inquietud que necesitaran expulsar a modo de purificación, independientemente del género y el estilo que cada uno emplease para ello. Les propusimos que no escribieran un texto para una antología, sino que viviesen una experiencia liberadora, una catarsis; en resumen: que se quedaran a gusto.(...)


lunes, 20 de diciembre de 2010

Olga Novo

Hoy estuve en el recital de Poetas di(n)versos, recitaban los poetas Olga Novo y Andrés Neuman. Me quedo con este poema de Olga, que desde luego no es lo mismo leerlo que escucharlo de su voz, pero algo es algo.

29 de xaneiro do 2002.

Querida mamá: estou aprendendo a ladrar.

une saison en enfer. repite comigo Une-Saison-En-Enfer.
trinta xeracións de meu analfabetas Eu estou aprendendo a ladrar.
marcar un nunca territorio coa epiglote
coma un cadelo coma un can de palleiro
escadelearme ata volver en min en can entón pronuncio
Walt Walt
Walt Whitman mamá.

estou aprendendo a ladrar.
póñome de cu pró sol agárrome a unha aixada e
tento imitar o son do cuco do cuco de cu pró sol entón
a miña gorxa esprémese de dor
e oulan coma nunca os futuros posibles que nos fan esbombar as veas
coma unha pota de leite na lareira.

os ollos do meu amor levan dentro
o troupeleo dos chocallos uncontrautro uncontrautro
da novena sinfonía de Gustav Mahler
mamá.

e eu míroche prós ollos prós olliños estás tan cansa
pero eu non e aquí
é o intre da furia can
escoito con atención a campá de cris
tal dos teus soños incumpridos
coma unha escultura delicada de Brancusi
de Cons tan tín Brancusi.

unha vez e outra vez o corazón grandísimo
igual ca unha cerrota andoa o outono es ti ou ou ou loba
velaquí me tés bailando berrando choutando
unha mestra gutural un volcanciño gutural
coma Virginia Woolf coma Virginia Woolf coma Virginia Woolf.

eu míroche prás mans podería lamberche as cicatrices das mans
ata que deran luz
e curarche as hernias discais cun só verso alexandrino
cunha sílaba de centeo cru cun oh-là-là e despois despois
contar unha por unha as túas canas enraizadas nas idades do mundo
a túa lingua plantígrada mamá
podería mesmo reestructurarche a osamenta
co implante dunha canción anarquista.

ás veces sinto a dor sedimentándose
lámina
por
lámina
coma a pizarra:
é un esguince emocional chantado na caluga
e para ladrar así ás veces é preciso chorar iodo
abrir os xeonllos cunha gadaña ata ver o sol tan preto
a tres centímetros do iris
mamá
eu tiña que mamar da túa médula
asombrar o mundo cando che baixa a compaixón ás caries
e ós peitos
caídos
co cansazo.

para poder ladrar eu tería que rillar durante anos
a túa alerxia ó pó á peluxe dos chopos
a túa anemia circulando en sentido inverso polo sangue
tería que ir contigo enterrar ó teu irmán de vintesete anos e
apretar a meixela para non tronzar a lingua
coa súa tuberculose mamaíña.

ben sei eu que para poder ladrar
tería que ir contigo á miña infancia
e verme case morrer deshidratada
e pregarlle á virxe na que non cres
que me devolvera á vida de tres meses e medio
e soldarme no teu colo para sempre
coma unha peza de ferro do teu ventre.

non penses que non sei que para poder ladrar
tería que ir contigo ás derradeiras horas
da mamá Carmiña agarrada ás catro puntas do seu pano
e ó teu bazo.

ben o sei ben sei eu todo
que para eu aprender este ladrido
á fin fixeron falla
mil mulleres lavando a reo no río de Saá
e mil arando e dúas mil cosendo e cinco mil
apañando cozas e garabullos no medio do monte e Ti
sobre todo ti plantando pinos nun serragoto inmenso
desaprendendo canto es
esfuracando as túas dúbidas.

Querida mamá: estou aprendendo a ladrar.

alguén me ve abríndome a queixada ata que a fendo e digo xa
xa ladro ou coma o can non non
coma Camille Claudel coma Camille Claudel coma Camille Claudel
coma Camille mamá no mármore
coma Camille
coma Walt Whitman Walter Benjamin vou mamá
vou deica ti
vou eu vou
outa
outa
ouh...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

ALMAmAQUE

Este viernes a las 20:30h. en el Borrazás (C/ Orzán 163) Estíbaliz Espinosa y Lino Braxe presentan la última publicación de la editorial Dyckinson, el calendario-poemario: ALMAmAQUE.
Escrito por José Luis Ducid e ilustrado por Ducid/Soler.
Con proyección de videocreaciones de Pepe Barba y Galicieiras.
Habrá caldo gallego y músicos acústicos.
La entrada es gratis, la salida ya veremos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Viscerales(Ediciones del viento) 2011

http://www.facebook.com/#!/pages/Viscerales-Ediciones-del-Viento-2011/109873045746181

lunes, 4 de octubre de 2010

No es momento de ser fuerte
porque nunca tiras a dar
porque es un juego para mis dedos
en un camino de arena
y todo lo que no cae
igual se desvanece.

Mi nueva cámara!

martes, 7 de septiembre de 2010

Que venga la policía
que registren mi casa y mis cosas
que busquen trapos sucios
que me vuelquen del todo
que alguien ande en mis bragas.

lunes, 30 de agosto de 2010

Ángel González




Mi rostro apagado

Te hablo del rostro apagado:

Ese dibujo inaccesible

que se enreda

en todas las circunferencias.

La chispa de la vida

que a cada momento

está más oculta,

más perdida,

más extinta,

mas yo:

El único y verdadero nombre;

la única palabra

que vino de las sombras.

Esa verdad tan dura

con la acepción.

El agua turbia,

nunca cristalina,

siempre barro...,

mi barro,

mi propio lodo.

Muñeca rusa

Una parte de ti

dentro de mí

-no somos más que dos extraños-

en constante afectación bacteriológica.

Una parte de mí

hurgando dentro de ti,

confundiéndonos;

sometiendo al Sistema Inmunológico

a asombrosos cambios

o rencillas microscópicas

dentro de la extrañeza

de ser un cuerpo dentro del otro

cada mañana

que nos levantamos

y en cada noche

que lo asimilamos

el uno al cobijo del otro.

versión 1.3.1

Sabemos

de la existencia

en el cole

de un chico de treinta y tantos

que te espera a la puerta

mientras sigues saltando

la valla de atrás

en siempre huida.



martes, 27 de julio de 2010

Javier Das

Copio este poema del blog de Javier Das porque es de lo más bonito que he leído últimamente.
Bonito que te quieran así y saberlo. Bonita esa sana necesidad.

15 de abril de 1980

Nacer el mismo día
del mismo año

no te cambia la vida
ni te asegura la felicidad,

pero si duermes
con ella cada noche,
y te abraza,
y te quiere,

te gusta.

Javier Das. Inédito.

viernes, 9 de julio de 2010

Cuéntame cosas que no importen una mierda.
Vamos a conocernos mejor.

miércoles, 2 de junio de 2010

Clown

Te merecías algo mejor.
Una causa
un tiempo de veda
un charco para saltar
y tirarse.
Te merecías algo mejor.
Un pecado
el deseo contigo cosas pequeñas
un precio.
Te mereces verme así
nerviosa desequilibrada y sola.
Te hace falta.
Te viene bien
que alguien saque algo bueno de todo esto.
Nunca un principio fue tan precipitadamente malo.
Los comienzos no pueden serlo
y no tiene sentido consentir
ni dejar que de mis restos
hagan un payaso.

jueves, 27 de mayo de 2010

Recital David González



David González, dará un repaso a sus últimos libros editados: Loser (Bartleby Editores, 2009), El amor ya no es contemporáneo + El amor sigue sin ser contemporáneo (Ediciones de Baile del Sol, 2009) y a su libro con sus relatos completos: El debut del chico tatuado (Azotes Caligráficos y Universitad Politécnica de Valencia, 2010) en la librería La Buena Letra de Gijón, sita en la calle Casimiro Velasco, 12, bajo, este viernes, 28 de mayo, a las ocho de la tarde. Le presenta el prolífico escritor Diego Medrano. El autor del cartel es otro de nuestros grandes poetas: Gsus Bonilla.

Noticia extraída del blog. http://hankover.blogspot.com/

viernes, 7 de mayo de 2010

El debut del Chico Tatuado




Entré en la oficina del maestro de perfiles a recoger el sobre que contenía el resultado del reconocimiento médico-laboral que me habían efectuado en los servicios médicos de la empresa quince días antes.

SE ACONSEJA ACUDIR A SU MÉDICO DE CABECERA CON ESTOS ANÁLISIS.

Acudí.
En la sala de espera, dos mujeres daban la lengua:
- ¿Cuánto has adelgazado? -preguntó una.
- Veintiséis kilos -respondió la otra.
- Estás más guapa así.
Oí mi nombre y mis apellidos. Entré en la consulta, me senté, dije:
- He adelgazado nueve kilos en menos de un año.
- Me vas a hacer análisis de sangre y orina.

- ¿Y tú a qué lo achacas? -me preguntó, unos días después, el médico, el mismo.
- A los nervios -le dije.
- ¿Así que tú crees que la causa son los nervios?
- Sí- le dije -. Eso creo. Sí.
- Veamos -dijo.
Pulsó uno de los botones de su interfono:
- ¿Están por ahí los resultados de la analítica practicada a David González?
Estaban. Se los trajeron. Les echó un vistazo por encima.
- Diabetes -me dijo-. Esa, y no otra, es la causa del adelgazamiento.
- ¿Y eso tiene cura? -le pregunté.
- La diabetes es una enfermedad crónica -me contestó.
- ¿Y tendrá que pincharse insulina? -le preguntó la mujer que antepone mis necesidades a las suyas.
- Si no hubiera indicios de acetona, quizá no.
- ¿Pero cuál es la relación de la acetona con la diabetes? -le preguntó ella.
- Cuando aparece acetona significa que la insulina que produce el páncreas no trabaja bien -le dijo el médico-. No depura el azúcar ―explicó―. Entonces, el organismo sustituye esa insulina por otra sustancia, la grasa por ejemplo. De ahí que David haya adelgazado tanto- terminó.
Luego me preguntó:
- ¿Hay antecedentes de diabetes en tu familia?
- Que yo sepa no -le respondí-. Aunque mi madre se puso insulina durante mi embarazo.
- Te voy a preparar un volante para que vayas mañana al hospital -me dijo-. Vas por urgencias.
El bolígrafo con el que garabateaba, de madera, tenía su nombre grabado, en letras doradas, en la pestaña de acero inoxidable.
- ¿Fumas? -me preguntó.
- Sí.
- ¿Cuánto?
- Dos cajetillas al día.
- ¿Fumas porros?
- Alguno, sí. Pero pocos.
- ¿Alguna otra droga?
La realidad era mi droga, recuerdo que decía Cyril Collard.
- ¿El alcohol cuenta?
- Sí.
- Pues entonces alcohol también.
- ¿Y aparte del alcohol?
- A veces esnifo farlopa?
- ¿Cocaína?
- Sí.
- ¿Qué cantidad?
- No sé…Tres o cuatro rayas los fines de semana.
¿Pero a quién pretendías engañar, tío? ¿Al médico o a ti mismo? Sabías de sobra que era raro el finde que bajabas de los dos o tres gramos.
El médico me miró, como si pensara: y qué más.
- Y pastis.
- ¿Éxtasis?
- Sí. En alguna fiesta.
- ¿Tus padres viven?
- Sí - aún no les había matado a disgustos.
- ¿Tienes alguna enfermedad?
- Diabetes - le vacilé.
Levantó los ojos de la mesa, me miró.
- Aparte - me dijo.
- No.
Me firmó el parte de la baja laboral.
- Y no te preocupes -me dijo-. Podrás seguir haciendo una vida normal (ya) y podrás seguir trabajando (sí, también).
Salimos de la consulta, del ambulatorio, y subimos al coche (porque de aquella aún tenía coche). No alcanzaba a comprender todavía, a imaginar siquiera, si finalmente se confirmaba, la importancia de lo que el médico de cabecera acababa de decirme. La gravedad de la dolencia que me había diagnosticado. Ni cómo afectaría a mi vida y a la de todos aquellos con quienes la compartía, en especial a la de la mujer que se desvive por mí.
- ¿Avisaré a mi madre? - le pregunté.
- Espera a mañana -me dijo-. Espera a ver qué pasa mañana, qué te dicen. No la dejes preocupada.
Cuando le di a la llave de contacto, las lágrimas arrancaron a la primera.
- Tranquilo -me dijo ella acariciándome la espalda con ternura-. Tranquilo –repitió-. Deja de llorar. No llores más. Ahora ya sabemos por qué eres tan dulce.

A las nueve en punto de la mañana entregué el volante en la ventanilla de admisión de urgencias del hospital.
Un celador me acompañó hasta una habitación minimalista: una cama diminuta, un armario metálico y una mesa.
- Quítate toda la ropa, menos los calzoncillos, y métela en esa bolsa.
Una bolsa de plástico, como las de la basura, del mismo color.
- Y ponte este camisón.
No sabía cómo se ponía, así que terminé por ponérmelo del revés. Me dejaba al descubierto los tatuajes del pecho: una paloma con una hoja de laurel en el pico y un revólver del calibre cuarenta y cinco.
Entró una enfermera, reparó en los tatuajes.
- ¿Tiene ganas de orinar el chico tatuado? - me preguntó.
- No muchas, la verdad.
- Entonces me veré obligada a ponerte la sonda - dijo.
- De repente me han entrado unas ganas tremendas - dije.
Entró una mujer, médico, endocrino, joven, guapa, saludable. La paloma, en su vuelo, le pasó raspando la cara. El revólver la encañonó.
- ¿Dónde te hiciste eso? - me preguntó.
Es mejor, siempre que sea posible, decir la verdad.
- En la cárcel -le dije.
- ¿Y por qué fuiste allí? -quiso saber.
- Por malo.
- ¿Y estuviste mucho tiempo?
- Tres años.
Entró otra vez la enfermera.
- Vamos a hacerle un electro al chico tatuado - dijo.
Entonces, de repente, reparé en las uñas de mis pies. Con las prisas, los nervios, el madrugón, me había olvidado de cortarlas. Me daba vergüenza, mucha vergüenza, que la enfermera pudiera llegar a pensar que yo era un marrano. La sábana no alcanzaba a taparme los pies. Estaban largas, mis uñas, tan largas que hubiera podido enroscarlas sin ningún problema a los barrotes que había a los pies de la cama. Sin embargo, la enfermera no pareció darse cuenta, o ya estaba acostumbrada, y mi cuerpo se transformó, en apenas unos instantes, en un amasijo de cables, pinzas y parches.
La habitación no tenía puerta. Cortinas. Estaban descorridas. Observé lo que sucedía en el interior del cuarto número seis. Exploraban a una paciente, una chica joven, pelirroja, con aspecto de yonqui. Llevaba puestas unas bragas y un sujetador, a juego con el color de su piel, el blanco. El adjetivo delgado se quedaría corto si me viese en la tesitura de tener que hacer una descripción de su cuerpo. Pero si tuviese que describirlo, diría que estaba consumido. Igual que su rostro. Los pómulos sobresalían tanto que parecían nudillos. Los ojos, en un intento desesperado por escapar de la invasión a que estaba siendo sometida su intimidad, se detuvieron, por unos segundos, en los míos, reconociéndolos, aceptándolos. Su mirada lo decía todo: En manos de extraños, tío, así acabamos. En manos de extraños.
Entró un médico. Se fijó en las tres cicatrices del antebrazo, del siniestro. Puso cara de asco. Pero era humano, el endocrino, sentía curiosidad.
- ¿Y eso? -me preguntó-. ¿Te cortaste?
- Me lo hice en la cárcel con la hoja de una maquinilla de afeitar - le contesté.
- Así que te diste a la mala vida, ¿eh?
- Algo parecido, sí.
- Pues ahora ya se te acabó - dijo, con satisfacción.
Me acordé de Hubert Selby Jr, el escritor estadounidense, de algo que dijo, o escribió: La luna de miel se ha terminado.
- Tienes diabetes de debut, diabetes insulinodependiente -me dijo el medico-. ¿Has venido con alguien? Vamos a dejarte aquí.
En manos de extraños, pensé, y volví la vista hacia el cuarto número seis, pero en el cuarto número seis no había nadie. La chica con aspecto de yonqui, la pelirroja, ya no estaba. Se la habían llevado.

miércoles, 5 de mayo de 2010

El Tejedor en...Madrid




Introducción de David González:

Aunque ya llevo escritos unos cuantos y no descarto escribir alguno más, he de admitir que no soy nada amigo de prólogos o epílogos. A mi entender, la poesía –buena o mala, de una tendencia u otra, de este siglo o del anterior o del de Oro– se explica por sí sola, sin necesidad de más palabras que las que están en el poema.

Aclarada esta cuestión, considero necesario, no obstante, escribir unas palabras, las justas espero, acerca de la concepción y del propósito final de esta antología que tienes en las manos y del ambicioso proyecto poético que se esconde detrás y del que ella es, por así decirlo, la estación de origen, de la que parte El Tejedor en…

¿Te interesaría coordinar una serie de antologías sobre poesía contemporánea escrita por poetas de origen hispano que estén viviendo en distintas ciudades del mundo?

Si las palabras de J. Jesús Sanz, Juanje, editor de la L.U.P.I (La Única Puerta a la Izquierda), no fueron estas, fueron otras muy parecidas. Yo estaba trabajando, y todavía lo hago, en otras tres antologías de poesía; pero esta era la primera vez, en mi vida de escritor, que un editor –aunque fuese amigo mío, como sin duda lo era, y es, Juanje– me proponía coordinar algo, y menos un proyecto antológico de semejante calibre.

¿Qué estén viviendo o que hayan nacido allí?, le pregunté.
Que estén viviendo, me contestó. Que lleven haciéndolo unos cuantos años, precisó. La idea, me dijo, es que se trate de poetas que procedan de otras regiones, países o de la propia ciudad en sí… poetas que escriban desde distintos ambientes, barrios, credos, estilos, imaginarios, lenguajes, orígenes, registros… poetas que escriban desde diferentes edades, estéticas, voces, temáticas, profesiones (guarden o no relación con la poesía, la literatura en general u otras disciplinas artísticas)… En definitiva, concluyó, poetas que le tengan tomado el pulso a la ciudad, tú ya me entiendes…
Creo que sí, le dije, poetas que escriban desde distintas realidades, ¿no es eso?
Ya empezamos a entendernos, respondió.

¿Y en qué ciudad habías pensado para poner en marcha esta historia?, le pregunté.
Estábamos cenando en un restaurante de Cimadevilla, mi barrio: en el restaurante “La mar de bien”, en una mesa de la terraza, cubierta por un mantel blanco de papel, sujeto con pinzas a los bordes de la mesa para que las ráfagas del viento del nordeste no se lo llevaran.

En Nueva York, me dijo.
Antes de levantarnos y sellar nuestro acuerdo con un fuerte apretón de manos como acostumbran o acostumbraban hacer los hombres de palabra y un abrazo, amén de fuerte, solidario, Juanje me regaló el bolígrafo con el que ahora escribo estas líneas, un buen bolígrafo, de la casa Faber-Castell.
Por entonces –y esto solo lo comento a título anecdótico–, ninguno de los dos podía sospechar que al camarero que nos atendió le asesinarían tiempo después, de hecho hace unos días tan solo, a la puerta de su casa, crimen aún por esclarecer.

Nueva York, había pensado Juanje. ¿Por qué Madrid entonces? Muy fácil. Mientras empezaba a documentarme acerca de poetas hispanos que residieran en la ciudad de Jim Carroll o Woody Allen, caí en la cuenta de que un proyecto de estas características, que nacía con vocación de road movie y cuyo propósito a largo plazo no era otro que el de tejer un constructivo discurso sobre, y me hago eco de las palabras del editor, poesía contemporánea escrita por poetas de origen hispano que estén viviendo en distintas ciudades del mundo, y cuya lengua madre es, por tanto, el castellano, debería, en justicia, dar comienzo en el país de procedencia de dicho idioma y, en concreto, en su capital, Madrid, cuyo carácter intrínseco procede de sucesivas oleadas migratorias… y ciudad en la que, dicho sea de paso, conozco de primera mano la obra de incontables poetas, lo cual contribuiría a facilitar, y de qué manera, mi trabajo.

Dicho esto, y dejando a un lado otras consideraciones, solo me resta por añadir que confío en que mi trabajo en este libro esté a la altura de las expectativas que me he creado. El trabajo de los poetas aquí incluidos, el de Javier Seco, artista gráfico, y el del editor, lo está.
Nos vemos en Madrid.
Y luego, sí: en …

David González, a 8 de febrero de 2010.

lunes, 3 de mayo de 2010

Poéticas para unha Vida



Salí del cuento
para vivir la historia
y ya no consigo dormir.
Pero lo peor de todo
fue entender
que aquel ruído
no eran moscas.

lunes, 22 de marzo de 2010

Timba Poétika 4



El Sábado, 27 de marzo de 2010 a las 22:00
BAR EL ZIELO (C/ San José, Oviedo)


Riot Grrrl

con:
María Couceiro (from Coruña)
Ada Menéndez
Sofía Castañón
Ana Vega
Inés Toledo
Catarina Valdes

martes, 9 de marzo de 2010

Arrastro el boceto de una casa
sin más pretensiones
que habitarla,
como las aldeas de los niños,
a las que nunca vuelven
cuando crecen
porque saben que no mirarían igual sus secretos.
Pero,
Ay de mi,
que la casa se me volcó de grande
y que
qué poco me gustan los niños
que siempre van por ahí deseando la muerte de alguien
y la suya propia.
Yo así lo hacía.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Me pudo
la sangre en las venas.
Me pudo
la guerra fría.
Me pudo
aplastar el eco de tan callada.
Me pudo
el miedo a sonreir.
Para toda la vida.

Este sábado en Madrid



A Las 20:30h.

lunes, 1 de marzo de 2010

Mañana en Madrid



Presentación del nº 2 de Al Otro lado del Espejo.
En Tres Rosas Amarillas. A las 20:00 horas.

miércoles, 10 de febrero de 2010

La inexistencia estomacal y Mendel en acústico



Jueves 11 de febrero a las 21:30h en la Sala Berlín (Zamora).
Lectura de poemas de Choche acompañado por el grupo Mendel en formato acústico.

jueves, 28 de enero de 2010

Al otro Lado del Espejo Nº2


PORTADA:
Gsús Bonilla

NOS CUENTAN
Antón P.Chéjov, Oscar Sipán, Fco. Javier Irazoki, Alberto Infante, José Jacinto Muñoz Rengel, Giovanna Rivero, Roxana Popelka, Nacho Abad, Juan Pardo Vidal, Musi Al- Ramli, Déborah Vukušić, Alberto García Salido, Manu Sánchez Vicente, Fusa Díaz, Jara Bedmar, Soledad Dávia, Begoña Leonardo, Javier Das, Yolanda Calahorra, José Ángel Beckett, Batania, Esteban Gutiérrez Gómez.

NOS ILUSTRAN:
María Couceiro, Peter Jasen (VELPISTER), Laura Rosal del Rey, Ángel González González, Federico Romero, Pedro Morillas, Daniel Orviz.

Mientras no sale en papel, la podéis visualizar y descargar aquí:
http://issuu.com/alotroladodelespejo/docs/aolde2

jueves, 21 de enero de 2010

Ya lo Dijo Casimiro Parker



Este sábado, la editorial Ya lo Dijo Casimiro P arker presenta su nueva apuesta: una antología con poemas de Pedro Casariego Córdoba, Arturo Martínez, Eduardo Scala y Gonzalo Escarpa.

jueves, 14 de enero de 2010



Todo se corrompe.
Ya no cocino
y se me mueren las plantas.
Todo se corrompe.
Y hoy he visto a tanta gente a la que podría querer...

viernes, 8 de enero de 2010

Pedro Casariego (1955-1993)



Poeta y más tarde también pintor, se dedicó a la escritura entre 1974 y 1986. En 1989 contrajo matrimonio con Ana Ruiz de la Prada, y desde entonces, en los periodos en los que se sintió capaz, comenzó a producir su obra pictórica, llegando a superar el centenar de lienzos, algunos completamente independientes y otros incluidos en series, como la de las Manos, la de los Monstruos, la de las Mesas y la de los Muebles. El 6 de enero de 1993, concebido como regalo a su hija Julieta, terminó Pernambuco, el elefante blanco, cuento ilustrado con el que dio por finalizada su obra gráfica y escrita. Dos días después, se suicidó.

www.pedrocasariego.com/


Nuestras palabras nos impiden hablar.
Parecía imposible.
Nuestras propias palabras.